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marzo 23, 2008

DE REGRESO Y CON NUEVO LOOK

Cuando este blog cumplió seis meses me hice el propósito de cambiarle la plantilla para refrescarle el aspecto. Me ha tomado casi seis meses más poder hacerlo ya que no es fácil para mí encontrar el tiempo que esa tarea amerita. Pero finalmente logré con la indispensable ayuda de dRAGOONS cambiarle el look a mi bitácora sobre telenovelas, utilizando un formato de tres columnas que es más flexible. (Propósito cumplido. De allí mi amplia sonrisa al mirar la pantalla de mi computadora).

Aprovecho para recomendarles que visiten el blog de dRAGOONS, Utópico Real, donde podrán conocer mejor a este estudiante de bioanálisis, moderador del foro TVVI y conocedor de la televisión venezolana, cuyo talento para el diseño gráfico se pierde de vista.

El cambio en el blog llega al mismo tiempo que llego yo de regreso a la Universidad después de dos semanas intensas en Caracas haciendo trabajo de campo para tomarle el pulso a la industria venezolana de la telenovela a 10 meses del cierre de RCTV y su transformación en RCTV Internacional. Debo analizar con cuidado lo recogido, pero el panorama no es realmente alentador para los actores, escritores y el público venezolano ya que tanto RCTV Internacional como Venevisión al no competir dentro del país, han enfilado sus baterías de competencia hacia el exterior y los modelos manidos que son distribuidos en el mercado internacional de las telenovelas. No parece ser un buen momento para la creatividad y el talento. Amén de la reducción evidente de las fuentes de trabajo para los actores y actrices.

El viaje a Caracas incluyó también una serie de entrevistas de radio y prensa sobre mi libro. Siempre es interesante para mí conversar acerca de Venezuela es una Telenovela, porque inevitablemente la conversación se va hacia las dos aristas de mi estudio: Venezuela y la telenovela como género. Cada intercambio de preguntas y respuestas me ayuda a ver más claro y a plantearme nuevas preguntas para mi trabajo de investigación. Fue interesante ser entrevistada tanto por periodistas (Yesmin Roye, Pedro Luis Flores, E.A. Moreno-Uribe, entre otros), como por actrices que trabajan exitosamente en radio (Elba Escobar, Ana María Simon). A la vez, sigo sintiendo cierta sensación surrealista al ser yo la entrevistada, en vez de mi posición normal de entrevistadora.

Finalmente, hubo dos eventos que casualmente coincidieron con mi estadía en Caracas. El primero ya lo comenté en su momento: el estreno de la primera telenovela de TVES--Caramelo E Chocolate.



El segundo fue el final de las grabaciones de Arroz Con Leche, telenovela que entra en su semana final. En todos los años que tengo estudiando telenovelas nunca había coincidido con ese momento. Así que tuve la oportunidad de observarlo esta vez de cerca y de constatar una vez más que nuestras percepciones siempre son parciales y limitadas por lo que podemos observar/escuchar, ya que hay una distancia inmensa entre las diferentes percepciones que hay sobre esta novela tanto en Internet como en diferentes áreas de Caracas, los números del rating y la percepción de los que laboraron en ella. También, una vez más, pude observar la distancia inmensa que existe entre lo que el público "sabe" y lo que sucede detrás de las puertas de los estudios de televisión y dentro de las oficinas de los ejecutivos de estas empresas.

Me sorprendió y me impactó de manera particular que el día que salió al aire el capítulo en el que el personaje Tomás Chacón le pegó a su esposa Amanda (debido a la Ley de Contenidos, no vemos el momento en que Chacón golpea a Amanda, sólo los resultados), la telenovela sacó 15 puntos de rating, una cifra realmente alta, aún en el vacío de competencia interna que caracteriza hoy en día a la TV venezolana. ¿Qué significa que este pico en el rating de la telenovela ocurriera justamente en la escena sugerida de violencia doméstica? ¿Es fascinación por la violencia? ¿Por el drama? ¿Es identificación y/o reconocimiento de un problema que la sociedad venezolana presenta en todas sus capas sociales? Vale la pena analizarlo ya que esos números y la circunstancia en que ocurrieron nos abren una puerta de entrada al estudio de la formación social.



marzo 11, 2008

CARAMELO E CHOCOLATE


Mi estadía en Caracas coincide con el estreno de la primera telenovela de producción independiente venezolana transmitida por TVES, el canal que el gobierno colocó en lugar de RCTV. Caramelo e Chocolate es escrita por Carlos Pérez, cuyo trabajo anterior hemos visto por RCTV y Venevisión. Pérez es un escritor que maneja el humor, lo coloquial y el lenguaje de los sectores menos privilegiados de la sociedad venezolana. En Caramelo e Chocolate la tesis es el tema del racismo en Venezuela. Este es un tópico difícil de incluir con éxito en telenovelas. Ya RCTV lo había intentado con Negra Consentida, una novela que tuvo múltiples fallas de elenco y libreto.

En Venezuela el racismo y el clasismo están entrelazados de tal manera que a veces no son discernibles o separables. Ambos se evidencian de manera sutil en el día a día: en las conversaciones, en muchos de los chistes, y en las expresiones de desdén hacia las personas que son consideradas de menos valía por el tono de su piel o su orígen étnico ("negro", "indio", "pelo malo", "tierruo", "pata en el suelo". El racismo en Venezuela también se esconde en la permanente comparación con el racismo de los Estados Unidos, cuyas virulentas manifestaciones—diferentes a las del racismo venezolano—están presentes en los noticieros, películas y programas de televisión producidos en ese país y que le dan la vuelta al mundo.

Por todas estas razones me interesé en ver el estreno de Caramelo E Chocolate, que venía precedido de una prensa muy positiva. Sin embargo, debo reconocer que en ese primer capítulo no fue mucho lo que pude apreciar de la tesis de la telenovela. Apenas un atisbo en la secuencia incial del niño de piel morena que moja sus manos en un pequeño charco de agua. Encontré mucho más sobre lo esotérico, que sobre el tema del racismo. La novela es de escenas cortas, transiciones desarrolladas al mínimo y una dirección algo intermitente. Por lo tanto, uno la siente con un ritmo que es, quizás, demasiado trepidante y no nos permite "sentir", algo esencial en el espectáculo del sentimiento.

Hay que darle, por supuesto, más tiempo a la historia para que se desarrolle, al elenco para que demuestre (no hubo ninguna actuación que me llamara particularmente la atención en el primer capítulo y hubo algunas que me parecieron francamente deficientes) y para que la producción se ajuste, ya que al menos donde yo la estaba viendo el producto traía un ruido perenne que aunado con el uso de la música a manera de fondo permanente y no de forma incidental, contribuyeron a que la telenovela me pareciera en exceso ruidosa.

Para terminar, debo mencionar que luego de ver el capítulo releí la prensa que Caramelo e Chocolate había recibido (por ejemplo, El Mundo) y me sorprendí al leer cosas en la prensa que yo no ví en el capítulo de anoche (como muestra hacer click en las fotos que encabezan este post). Me queda la duda de si esos reportajes de prensa fueron escritos a base de un press kit y si realmente habrán pasado en la presentación a la prensa el capítulo tal como lo vimos anoche en nuestras pantallas.