abril 06, 2010

EL MALTRATO DE LA TELENOVELA VENEZOLANA POR PARTE DE UNIVISION


En Univisión es casi imposible ver una telenovela hecha en Venezuela. La parrilla de programación está diseñada para cortejar a la mayoría de los latinos residentes en Estados Unidos, que son de origen mexicano.

Lejos quedaron los días en los que transmitieron El País de las Mujeres (1999) a las 2 p.m. Nuestra "cuota" es el horario de la 1 p.m., el cual hace rato está destinado a las novelas producidas por Venevisión-Miami (Venevisión Productions). Nunca por Venevisión-Venezuela. Ni hablar de las novelas hechas por RCTV. En consecuencia, rara vez encontramos novelas venezolanas en la parrilla de Univisión. Cuando lo hacemos es en horarios insólitos como la 1 a.m.

Por ello recibí con alegría la noticia del estreno de mi más reciente objeto de estudio, La Vida Entera, por Univisión a las 6 p.m. Es un horario que tiene sus bemoles porque coincide con el noticiero local en aquellas estaciones afiliadas a Univisión que tienen ese tipo de noticiero. Por ejemplo: Miami y San Diego no verán La Vida Entera. Eso no significa que en todos los centros urbanos ocurra eso. Un ejemplo es Atlanta (población: 5 millones, incluyendo casi un millón de latinos) que no tiene noticiero local en su estación afiliada. Ahí sí verán La Vida Entera. Hay que decirlo, a pesar de la coincidencia con el noticiero, el horario de las 6 p.m. es indiscutiblemente mejor que cualquier horario de madrugada, como vimos que ocurrió con Torrente.

Pero el maltrato de Univisión hacia la telenovela venezolana no se limita al horario:
  1. La página web donde anuncian la novela nos presenta una sinopsis de La Vida Entera que no es la que escribió su autor. Y en esa versión de la sinopsis se pierde casi totalmente la esencia de La Vida Entera.
  2. Hoy tuve mi televisor sintonizado en Univisión y no logré ver ni una sola promoción de la novela. Parecieran no existir. Y, en consecuencia, la novela pareciera no existir tampoco.
  3. Cada capítulo de una hora está siendo editado para que tenga una duración de sólo media hora. Por lo tanto, la edición es gruesa e irrespetuosa de la historia. Da la impresión de que al editor sólo le interesa la trama principal de Kotufa, Salvador y Cristóbal (ya eso está reflejado en la sinopsis que publicó Univisión). Los demás personajes aparecieron sólo si tenían escenas de interés con el triángulo principial. Al editar de esta manera los dos primeros capítulos en los cuales escritor y actores delinean los personajes y nos plantean las tramas, la novela pierde coherencia, sentido, estructura dramática y fuerza. En otras palabras, una novela de 120 horas está siendo desmembrada para que tenga sólo 60 horas.

Dados todos estos factores, ¿debemos sorprendernos si la telenovela fracasa en las mediciones de audiencia? Por supuesto que no. Y entonces dirán que las telenovelas venezolanas no funcionan en Univisión y volverán a pasar años antes de que le "den la oportunidad" a otra telenovela venezolana. Siempre en condiciones adversas que rayan en lo imposible.

Es absolutamente lamentable y un irrespeto para los que trabajan en las telenovelas venezolanas y para el público. También es una puñalada más para la televisión venezolana que actualmente se encuentra en una situación precaria, cortesía de las medidas del gobierno y de las posturas asumidas por la gerencia y los dueños de los canales.

febrero 21, 2010

VIENDO DE NUEVO A "LA DUEÑA"




Siempre que me preguntan cuál es mi telenovela favorita respondo que La Dueña (Venezuela, 1984). Esta novela fue escrita a cuatro manos por José Ignacio Cabrujas y Julio César Mármol, y protagonizada por Amanda Gutiérrez y Daniel Alvarado.

La novela está escrita como un homenaje a El Conde de Montecristo de Alejandro Dumás. Más aún, La Dueña es El Conde de Montecristo, pero contado en la época gomecista y pos-gomecista de la historia venezolana, y con una protagonista mujer, a la cual meten en un manicomio del cual logra salir 10 años más tarde para vengarse de los que la dañaron.

Recientemente tuve la oportunidad de ver La Dueña otra vez. Fue un ejercicio interesantísimo ya que en 1984 yo no planeaba todavía estudiar un doctorado en comunicación social, ni me podía imaginar que algún día me dedicaría a investigar las telenovelas.

Siguiendo la disciplina académica, comencé a ver la novela con una serie de preguntas en mente:
  • Con una década de estudios de telenovelas a cuestas, ¿me gustaría todavía La Dueña tanto como había sucedido en 1984?
  • ¿Qué fortalezas y debilidades le veía ahora a la novela?
  • ¿Qué diferencias tenía La Dueña con las telenovelas de hoy en día?
La novela me volvió a enganchar. Y al hacerlo reafirmé cuáles son los elementos que me gustan en una telenovela:
  • Construcción cuidadosa de los personajes
  • Diálogos inteligentes
  • Talento actoral
  • Coherencia en las vueltas de la historia
La Dueña es una novela con un alto nivel de escritura y un bajo nivel de producción, inclusive para 1984. Tiene poquísimos exteriores y un número limitado de decorados. El vestuario es la excepción. Está bien cuidado, adecuado a la época histórica de la novela y contribuye de manera efectiva a dibujarnos cada personaje.

A pesar de que La Dueña está dominada por el drama, el humor se hace presente como contrapeso de la historia central aligerando nuestra digestión de la telenovela. Los parlamentos de La Dueña utilizan correctamente las referencias históricas de la época donde transcurren los hechos. Son parlamentos cabrujianos: rítmicos, poéticos y profundos. Pero, sobre todo, coherentes con el personaje que los pronuncia. Son parlamentos largos en escenas largas. MUY largas para los estándares que manejamos hoy en día. Cuando uno ve La Dueña, uno entra en un ritmo distinto. No es que no pasan cosas todo el tiempo, sino que las escenas tienen el doble o el triple de longitud que las escenas de las telenovelas actuales.

Mención aparte merece el elenco de La Dueña. Todo un lujo. Salvo una que otra excepción, todos los actores de esta novela están extraordinarios en sus papeles.

-Amanda Guiérrez desarrolla magníficamente el doble personaje de Adriana/Ximena, utilizando dos tonos de voz, dos maneras de caminar, dos actitudes ante la vida, y le añade a Ximena el detalle de la mano dañada por el abuso recibido en el manicomio.

-Daniel Alvarado no era el típico galán de telenovelas y eso no importó. Detestamos a su Mauricio Lofiego cuando es arrogante, ciego y machista, y lo adoramos cuando lo vemos enamorado y humilde ante sus errores.

A continuación, el capítulo 19. Ir a la marca 46:30 para una escena de los protagonistas:




Sería muy largo detenerme en el resto de los actores y su trabajo. Podría escribir páginas al respecto. Son muchos y muy talentosos. (Es interesante ver la gran cantidad de personajes y sub-tramas que tiene esta novela cuando hoy en día hay quienes se quejan de que algunas telenovelas venezolanas tienen demasiados personajes y, a la vez, se declaran admiradores de Cabrujas y de Mármol).

Voy a mencionar sólo a cuatro de esos extraordinarios actores:

-María Cristina Lozada es Purificación Burgos, la gran villana de la historia. Purificación es un personaje que no tiene fisuras actorales, ni de libreto. Cabrujas y Mármol se lo sirvieron a María Cristina Lozada y ella lo hizo crecer hasta hacerlo inolvidable para los venezolanos. Actoralmente es un trabajo de la más delicada orfebrería.

A continuación, el capítulo 45. Buscar el minuto 15 para ver una escena de Purificación Burgos con su segundo hijo, Abelardo:



-Eduardo Gadea Pérez es Manuel Antonio Lofiego. El personaje es un compendio de las características más encantadoras y preocupantes de los venezolanos. Manuel Antonio es simpático, charlatán, bebedor e improvisado. Sus escenas tienen la carga exacta de humor en medio del drama que es La Dueña.

A continuación, el capítulo 78 donde hay un par de escenas de Manuel Antonio Lofiego. Ir primero al minuto 17 y luego al minuto 31:



-Carlota Sosa como María Consuelo Téllez, una mujer cuya inteligencia y manera de ser no encajan con la rigidez de la época y con el país en que le tocó vivir. Hay una inmensa verdad en esta actuación de Carlota Sosa, la primera que recuerdo haberle visto.

A continuación de nuevo el capítulo 78. Ir a la marca del minuto 8 para la escena final de María Consuelo y Adriana y al minuto 32 para su escena final con Mauricio:




-Fina Rojas como Elvira, la mujer que crió a la protagonista Adriana. Hasta que llegó La Dueña, para mí Fina Rojas era una actriz cómica que trabajaba en la Radio Rochela. Elvira es un personaje cien por ciento dramático y Fina Rojas lo ejecutó con brillantez y soltura.

A continuación de nuevo el capítulo 45. Buscar la marca del minuto 36 para una larga escena entre Elvira y el protagonista, Mauricio:




La Dueña es un ejemplo de que los elementos fundamentales de una buena telenovela son el libreto y el talento actoral. También nos recuerda por qué la traición y la venganza son elementos clásicos de las telenovelas. Y por qué el principio de crimen y castigo es uno de los códigos más perdurables del género.


enero 24, 2010

OTRA VEZ...


Tenemos otra pérdida más en Venezuela. Menos de tres años después de sacar de señal abierta a RCTV, ahora el gobierno de Hugo Chávez creó una normativa diseñada para sacar a RCTV Internacional del aire. La normativa clasifica a las televisoras por cable en "nacionales" e "internacionales". Las "nacionales" tendrán que someterse al yugo de la Ley de Contenidos y estarán obligadas a transmitir las cadenas presidenciales. Y, claro, el organo regulatorio gubernamental, CONATEL, decidió que RCTV Internacional es "nacional", para así controlar su contenido y modificar su voz opositora. RCTV Internacional no se plegó a la normativa de pasar cadenas presidenciales y anoche las cableoperadoras del país, acatando la normativa de CONATEL, la sacaron del aire.

Así que hoy Venezuela amaneció más afónica...aún más...vamos hacia el silencio. Mejor dicho, nos llevan hacia el silencio y hacia una vida nacional donde sólo se escuche la voz del Presidente.

Aquí, comparto unos fragmentos escritos por Alberto Barrera Tyszka antes de los sucesos de anoche y que fueron publicados en El Nacional de hoy:

"Chávez ha convertido al país en un tablero por donde va dando zancadas, lanzando dados, voraz, ansioso:"¡Lo compro-lo compro-lo compro!". ¡Lo adquiero!". "¡Lo expropio!". La ficha es, por supuesto, roja. Se puede llamar Che Guevara pero se comporta como Rico McPato"

"No tiene horarios, puede hacer lo que quiere sin consultar a nadie, viaja cuando y como desee, controla los televisores y las radios de todos los venezolanos, se puede meter en tu casa y en tu vida cuando le da la gana... Todo el dinero del Estado es suyo, toda la riqueza nacional le pertenece: está personalizada, él da, él quita. Reproduce su imagen sin ningún límite. Quiere obligarnos a consumirlo diariamente. El quiere ser el propietario de nuestra historia. Desea poseer y administrarlo todo".

Algunos enlaces con la noticia:

enero 07, 2010

CONSUMO DE TELENOVELAS: LAS CARICATURAS DE VANESSA

Estudiar telenovelas me ha regalado una colección de personas interesantísimas. Entre ellas se encuentra Vanessa, a quien conocí durante mi último caso de estudio: La Vida Entera. Cuando la entrevisté acerca de su lectura de esta novela, Vanessa me contó que dibuja caricaturas y que había dibujado varios de los personajes de la novela. He aquí algunas de sus caricaturas, junto con fotos de los personajes. Espero que las disfruten tanto como lo he hecho yo. Es otra manera de observar el consumo de las telenovelas, de ver cómo el público hace suyos los personajes mientras sigue sus historias.

Kotufa (Anastasia Mazzone):




Facundo (Carlos Mata):




Olimpia (Beatriz Valdés):



Tata (Marisa Román):




Guille (Luis Gerónimo Abreu):

Y éste no es un personaje de la novela, sino su autor, Leonardo Padrón:




Ésta tampoco es un personaje de la novela :-) ¡Gracias, Vanessa!